lunes, 25 de diciembre de 2017

Tronco de Navidad de piña (sin azúcar, sin gluten, sin lactosa)

Buenos días y Feliz Navidad a todos!!!! Espero que estéis pasando unas felices fiestas acompañados de la gente que os quiere y os hace felices! Un año más yo me encargo del postre para Nochebuena y como vienen algunos familiares que siguen una dieta paleo me decidí a preparar algo que fuera paleo de verdad! Al fin y al cabo es una forma de retarme y hacerme ver que si me lo propongo puedo hacerlo... ¿Que me gusta cocinar cosas que he hecho mil veces? ¡Os lo aseguro! ¿Que es necesario salir de la zona de confort? ¡También! Si no probamos cosas nuevas, si no experimentamos, no mejoramos... así que aquí me tenéis, con un tronco de navidad de piña y bizcocho de almendras deeeelicioso! Con deciros que sobró menos de la mitad... después de haber comido langostinos, buey de mar, salpicón, rape, carne asada... vamos, un logro! jejeje. El caso es que este tronco de Navidad puede ser una buena alternativa para todos aquellos que sois intolerantes a la lactosa, al gluten o que no podéis/queréis tomar azúcar (ojo, no es específico para diabéticos, ya que azúcar lleva, pero en su forma más natural). Es bastante fácil de hacer, aunque la crema lleva su tiempo, pero merecerá la pena. Así que si os gusta la idea aún os da tiempo a prepararlo para la comida de hoy! Y si no pues para fin de año!! :D


Cómo hacer un tronco de Navidad paleo (sin gluten, sin lactosa, sin azúcar)


Ingredientes:

Relleno
-4 yemas
-4 huevos
-3 cucharadas de miel
-400gr piña fresca limpia
-200ml bebida de coco (o cualquier otra que os guste)

Bizcocho
-2huevos
-4 claras
-6 dátiles medjoul
-2 cucharadas de bebida de coco (o cualquier otra que os guste)
-125gr almendra molida

-Avellanas crudas enteras para decorar

Preparación:

Empezamos por la crema, que incluso se puede hacer el día anterior para que repose en la nevera y coja cuerpo, yo así lo hice. En el vaso de la batidora ponemos la piña que ya estará limpia y troceada, eliminando la parte del centro que es más dura. La trituramos hasta hacer un puré con ella.

En un bol batimos los huevos y las llevas, añadimos la miel y batimos de nuevo. Añadimos el puré de piña y batimos otra vez hasta mezclarlo todo. Llevamos esto a una olla o cazo y lo ponemos a fuego medio, añadimos la bebida de coco y batimos. Lo debemos dejar en el fuego hasta que reduzca y coja textura de crema pastelera más o menos (aquí también para gustos, si os gusta más floja o más dura la crema). Os llevará una media hora, hay que vigilarlo y removerlo con frecuencia para que no se queme.

Si no queréis esperar tanto tiempo, después de 15 minutos que haya reducido ya el agua de la piña y demás, podéis añadir la bebida de coco (no antes) con una cucharada o dos de Maizena diluida, esto os ayudará a que la crema espese sin necesidad de que reduzca tanto.

Una vez que la crema está ya espesa la pasamos a un bol y la cubrimos con papel film, el film debe tocar la superficie de la crema para evitar que se forme una costra. Cuando haya enfriado la llevamos a la nevera para que coja más cuerpo.

Y nos ponemos con el bizcocho. Ponemos en un bol los huevos y las claras y los montamos con ayuda de una batidora de varillas, en este caso utilicé la batidora de mi madre que tiene pie, para poder estar libre mientras se montan los huevos. Llevará unos 10-15 minutos, ya que tenemos que conseguir que tripliquen su volumen y que cuando levantemos una varilla y caiga masa, la masa deje la forma por encima, como si pudiésemos escribir con ella. Ese es el punto que queremos conseguir.

Mientras se montan lo que hacemos es quitar los huesos a los dátiles, ponerlos en el vaso de la batidora, añadir la bebida de coco (si los dátiles están muy secos igual os falta algo más de bebida de coco) y trituramos todo, debe quedar una pasta que se deshaga fácilmente al pasar por la varilla.

Añadimos la pasta de dátil a los huevos y dejamos que se terminen de montar. Cuando estén listos añadimos la almendra en 3 veces, poco a poco, y la incorporamos con movimientos envolventes con ayuda de una lengua de gato.

Cuando tengamos la masa lista forramos la bandeja del horno con papel antiadherente, echamos la masa encima y llevamos al horno precalentado a 180º durante 10-12 minutos, cuando veáis que ya tiene color por la superficie lo sacamos del horno, ponemos el papel de hornear con el bizcocho encima de un trapo limpio y lo enrollamos por el lado largo, dará pocas vueltas pero nos quedará un tronco muy largo. Lo dejamos enfriar.

Cuando esté frío lo desenrollamos, cogemos otro papel de hornear y lo ponemos encima, le damos la vuelta con cuidado y despegamos el papel sobre el que horneamos el bizcocho, de nuevo con mucho cuidado, son  preparaciones delicadas. Cuando lo tengamos volvemos a darle la vuelta. Ya solo nos queda coger el relleno y aplicar una capa por toda la superficie, pondremos más cantidad en el extremo en el que empezamos a enrollar para que coja la forma. Lo enrollamos todo y con la crema que nos sobra cubrimos ligeramente la superficie, esto nos servirá para que la decoración se pegue al tronco.

Cogemos las avellanas crudas enteras y las ponemos en una bolsa, con ayuda de un rodillo les damos golpes para conseguir que se partan y se queden en trozos de diferentes tamaños. Cogemos las avellanas en trozos y las vamos colocando por toda la superficie del tronco. Cortamos los dos extremos para que quede más bonito y pasamos el tronco con cuidado a la bandeja donde lo vayamos a servir y reservamos en frío hasta 15 minutos antes de comerlo. ¡Espero que os guste!

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